La clase media.

Y se creía que la insatisfacción nunca golpearía a los Estados Unidos. Asombrosamente al país de las libertades (abusivamente excesivas, a veces creo) y de las oportunidades que andan por doquier, aunque muchos no las veamos. Y tal vez por eso se ha empeñado en desconocer la historia, de obviar los fundamentos dialecticos, incluso de la esotérica (como la denomina la Wikipedia) Ley de la negación de la negación: porque desde hace un tiempito para acá, la vida y el mundo orbita al alrededor de los Estados Unidos. Hollywood se ha encargado de mostrarnos el futuro: a veces catastrófico; otros esplendorosos y muchas tantas que no estamos solos en el Universo, pero siempre con un lugar de la Unión como punto de contacto. La América de hoy se pavonea como si fuese la obra perfeccionada al detalle de los experimentos que fueron asirios, babilonios, egipcios, griegos, romanos ¡Hasta de chinos y omeyas! Convencidos de que a la historias solo le faltan paginas por escribir, pero que el último capítulo se llama Estados Unidos, la de Norteamérica.

Es cierto que el mundo le debe mucho de lo que apenas consideramos como la filosofía estadounidense de la “American Way of Life” que le dio sentido al abstracto concepto de Calidad de vida. Fue en Estados Unidos donde se masificó el automóvil, la televisión, las herramientas y los útiles electrodomésticos de toda índole y de la tecnología de la informática. Del acceso al crédito y a las fuentes de financiamiento para ser dueño de su vivienda o emprender un negocio. Fue este país quien se propuso que sus trabajadores disfrutaran de lo que producían y con el Consumo interno se fortaleció la economía y le aseguró a la industria un mercado accesible y estable con individuos en trabajos dignos y bien remunerados. Obreros con posibilidades de tener una vida de comodidades y relax luego de largas jornadas en las factorías. El concepto de Clase Media dejaba de ser abstracto, en contraposición a la perspectiva de hasta la fecha de la vieja Europa, constituida por los al que no les alcanzaba para la categoría de Alta. Le va el mérito del contagio (inducido) a esa Europa de post guerra. Que también dejó a un lado los abolengos de arruinados y decadentes y se propuso a seguir los pasos de la extensión del bienestar a todos los estratos de la sociedad y por lógica ley mecánica, para que el escurrimiento lleguase a las capas inferiores, tiene que precederle una intermedia saludable.

Clase media es un concepto marioneta y ajustado a la talla del cliente, por lo que se presta para muchos propósitos: desde los entuertos políticos hasta de musa de inspiración de incontables “estudios” socioeconómicos, pero que casi siempre terminan por meros encargos y el justo propósito de calzar algún objetivo. Definirlo sería echar más leña al fuego porque ni expertos ni quienes viven de ello se ponen de acuerdo, pero no me queda de otra que preguntarle a Mis pareceres y ellos ejemplifican conmigo (se refieren a mí), un camionero que logra con sus ingresos vivir con cierta holgura, disfrutar de una vivienda digna, de adecuada alimentación y un entorno con acceso a servicios públicos de calidad. Y yo les creo sin que sea una pretensión de tapadera a mi condición de proletario, de asalariado.

Sé de la pregunta latente: ¿A qué rayos viene todo esto? Pues por donde comencé “…que la insatisfacción nunca golpearía a los Estados Unidos…” y es que de ello de deriva la victoria de Donald Trump, para quien ni el más avezado especialista o el más despistado ciudadano apostaban un quilo prieto por él. Pero nadie se puso a pensar en los insatisfechos. Arremetimos con que se trataba de Blancos racistas, miembros del Tea Party o sesihuecos como el propio Trump. Y Trump comenzó prometiendo que primero sería Estados Unidos, llamó a la Clase media añorante de los años de gloria, de la orgullosa manufactura y empleomanía de la industria diversificada y esparcida por todo el territorio. Le dio esperanzas de que volverían los miles de torneros, ajustadores, mecánicos  y operarios que de generaciones en generaciones  le trasmitieron sus conocimientos y habilidades a sus vástagos, pero hoy amodorrados empleados de almacenes de redistribución en la que han quedado las otrora fábricas, que como cascarones vacios quedaron cuando sus maquinarias fueron a dar al lejano oriente o al sur de la frontera buscando mano de obra barata.

Lloran antes los ojos de Dios (cual suele decir mi esposa ante lo improsulto) ver los vetustos, pero muy sólidos aún edificios de ladrillos marrones, de una braza de espesor donde se asentaron la industria textil de Nueva Inglaterra, del “monumento” que debería ser donde los hermanos Wright construyeron tantos de sus ya probados aeroplanos, en Peterson, New Jersey. De tantas y tantas instalaciones industriales devenidos en Werehuases y Trump demostró con su tosco discernir, su arrogante pose y su petulante discurso que era una opción aceptable y de fiar ante la alternativa de los políticos tradicionales, mojigatos y temerosos de la Opinión pública, regida por intereses ajenos al público, a la excesiva concentración de Derechos en ciertos estamentos sociales, entre ellos: los emigrantes ilegales que les tienen las manos atadas a las Autoridades, so escándalo mediático con lo que la chantajean la Prensa, los políticos oportunistas  y disimiles organizaciones defensoras de causas bajo los hipócritas e inmorales postulados de los que es políticamente correcto o incorrecto. Punto de partida para tantas cosas incorrecta que van llevando al mundo por el narigón al caos, la anarquía, a la mierda.

Ahora, de lo que estamos escandalizados es que los insatisfechos y la insatisfacción conviven en nuestro patio, que polarizar al país y puede ser una fuerza inconmensurable la de quienes por años no les ha quedado más remedio reprimir sus frustraciones y su rabia. Caldo de cultivo idóneo para los excesos, las reivindicaciones y las soluciones extremas. Y como nos pasa cuando descuidamos la atención a nuestros hijos ¡Nos pueden salir monstruos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *