¿Quién gana con el ataque químico en Siria?

¿Quién gana con el ataque químico en Siria? Parece tozudez mía, pero no me quedan claras las cosas. Que “una imagen vale más que mil palabras” lo tenemos implícito como una verdad de Perogrullo, porque hay que ver para creer. Tal es así, que en el proceso judicial, que se tengan las imágenes como irrefutables del suceso es parte natural de la evidencia. Por otro lado, los Medios que están saturados de videos y fotografías: por ejemplo, en la televisión con las noticias de una agresión, un atraco u homicidio, donde el presentador o presentadora al comentar del hecho o individuo; incluso, en las escenas nítidas y explicitas hacen referencia del suceso en la calidad de “supuestamente” o “sospechoso” para no aventurarse en una afirmación por el prudente “beneficio de la duda” o el ético precepto jurídico de que: prevalece la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Y está bien, aunque a cada rato digamos: “¡Cómo mierda sospechoso!, sí son claras las imágenes de su rostro y el delito…”, pero vale, es parte de la razonable prudencia.

¿Pero quién gana con el ataque químico? Cuando el periodismo “sagaz” que dice portar en su estandarte: la veracidad, imparcialidad y la objetividad “livianamente” se suman al bando acusador y lo avala como un hecho y contribuyen  a la aceptación, a la aprobación so temor de parecer cómplice de la masacre por pasividad, es mí parecer, porque no le encuentro otra razón ¿Pero realmente quien gana de culpar de ipso facto al gobierno de Siria? ¿Por qué no darle el beneficio de la duda? ¿Por qué anteponer la sentencia a la conclusión de culpabilidad? ¡Ah!, porque los Medios, los periodistas que según Trump (y yo concuerdo) “Están entre los seres humanos más deshonestos de la tierra…” nunca han dudado en responsabilizar personalmente al propio presidente sirio, y parece que en esta ocasión, la razonable prudencia es alinearse pa’este lado.

Por eso me sigo preguntando quién gana con el «ataque químico». Y no es ingenuo tal cuestionamiento por obvio que parezca. Pero ya rinde réditos y Trump logra desviar los focos de sus entuertos personales, marca distancia con la posición rusa y demostra que ni siquiera a oído hablar de ellos y le hace “el día» al complejo militar-industrial; pero no piensen que las razones de pesos son solamente los chanchullos domésticos nuestros. Hay mucho en juego en el terreno geopolítico y de las llamadas “zonas de influencias”, como si no aprendiésemos de las malas experiencias y no tuviésemos suficiente con la llamada Primavera árabe que ha resultado un largo y crudo invierno a la intemperie ni de que seamos consciente del sectarismo, del tribalismo, etnicismo de esa gente con un peculiar don de encontrar razones para odiarse irreconciliablemente entre sí. Por más que nos parezcan iguales, por más que se empeñe la ciencia en demostrar que en el ADN de los habitantes de Asia occidental, del Oriente próximo o el Medio oriente, como queráis llamarle y de la región del Magreb hay más parentescos que en otros mundos, sin embargo son capaces de matarse por diferencias religiosas-morales sin darle oportunidades a la convivencia.

Pero hay muchos actores en ésta película que necesitan del caos en Siria: desde algunos poderosos e influyentes de la Casa Blanca y el Pentágono, que posiblemente ante la confesión en la intimidad de su ser, sólo tengan como motivación: “lo rico que es ir a tirar bombas a casa del carajo, lejos de aquí”; de inclinar la balanza para el lado saudí en perjuicio de Irán o darle la  posibilidad a los kurdos de tener su estado sin que Turquía ponga un palmo de tierra, pero que se deshaga de esa gente indeseada como remate de un negocio redondo ¡Y obvio! Israel tendría a las alturas del Golán como territorio soberano, el olvido de la “comunidad internacional” a tal despojo y al enemigo vecino fuera de los radares.

Mientras tanto, por las connotaciones y las posibles consecuencias que le traerían un ataque de ese tipo al frágil gobierno de Al-Assad, la tesis de los rusos y del propio gobierno de que los productos químicos serían propiedad de los propios afectados y que no estaban a buen resguardo para un evento como el ocurrido tiene por sobrada la coherencia, más asidero que la precipitada acusación al indeseado gobernante. Sabiendo los halcones de la guerra, la mojigata y apendejá Europa y los patanes de la prensa de qué pata cojean los susodichos rebeldes y la calaña de los demás grupos. Mientras tanto, el presidente número 45, con tanto poder de fuego y estruendo como el Colt ’45 no ha demostrado aventajar a celebre revolver en materia gris y se presenta ante las cámaras circunspecto y aparentando el temple del hombre más poderoso del mundo con gestos ensayados –seguramente- y que terminan por delatarlo entre muecas y el balanceo encajonado en el podio, anunciando la agresión a Siria con una ensarta de estupideces y amenazas en lo que parece más sensato que apoyar a un gobierno constituido por repulsivo que resulte a la opción de debilitarlo y de allanarle el camino a los grupos terroristas, fundamentalistas. Que no importa el nombre que se atribuyan; es su base social fundamentada en una absurda visión del mundo, donde los juicios de sus ayatolas establecen las pautas y la sobrada misión de aniquilar a los “desleales” que será tenida en cuenta en su “más allá”. Es darle más posibilidades a tales “guerreros de Alá” que han llevado al enunciado maquiavélico de “el fin justifica los medios” a niveles de espantos. Derrochando crueldades han encontrado el caldo de cultivo idóneo en todas esas tierras a las les llegó la “democracia” con cañoneras y ocupaciones militares.

En esta ocasión parece dejase llevar por sus asesores -el presidente- quienes ven el filón de la desgracia para distraer las miradas que ya comienzan a acoquinar al ignorante “estadista” en política y relaciones internacionales. Parece haber oído de los temores del poder beligerante de que “la paz amodorra al espíritu” y él, hombre de la farándula en fin, seguramente que sí se siente respaldado, aupado por parte de la sociedad, por la prensa y cuatro tracatanes que no han de faltar: se cogerá el show, mientras el mundo seguirá patas pa’rriba.

One Reply to “¿Quién gana con el ataque químico en Siria?”

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