Yulai for

“¡Yulai for! Día grande en esta parte del mundo…” Algo así compartía el pasado año, creo. También creo que tuve un “escurrimiento interior” por lo que ha representado este país para mí y los míos; que en la balanza de nuestras vidas por estos últimos doce años las cosas buenas apabullan a uno que otro percance. Que la compañía del futuro me da ánimos, me ayuda a espantar al “gorrión” y consuela a la culpa de dejar atrás a tantas gentes queridas, cuando los cambié por éste mundo diferente; donde la realización personal tiene tantas maneras: que lograrla sólo precisa del empeño.

Hoy no gastamos un yulai for más, con un espectáculo magnifico de fuegos artificiales en las aguas del Hudson que parecen sacados de un animado de Disney (por estos lares) y hacemos alabanzas a quienes consiguieron todo esto. Hoy nos parecería que: detenemos a reflexionar sobre ésta gran nación sería bueno; hacer una pausa para honrar a próceres y a muchos más que nos han servido en bandejas esta vida que llevamos, una muestra de gratitud. Pero también es valedero, mirar al cielo y cerciorarnos de que el tiempo no arruinará nuestro día de playa o al ritual de la barbacoa; disfrutar a plenitud de este día feriado le viene bien al alma, no siempre al cuerpo y casi nunca al bolsillo.

Ahora bien, aunque sea yulai for y los simples mortales nos descarriemos en placeres mundanos la historia sigue su inalterable curso de alteraciones. Los poderes y los sórdidos intereses se confabulan hasta no dejar ni una pizca de nobleza en sus obras. Ese es el escenario polarizado nunca antes visto, donde cada cual tira pa’su lado y a un presidente sorteando el vendaval, del que hasta hace unos días parecía que no saldría con la cabeza sobre sus hombros. Hoy Trump está convencido que era más poderoso como petulante millonario que como cesar. Mientras parece tener espinas en el torso, por lo que deja más escozor que empatía en sus relaciones oficiales; atiborradas de gestos, tiempos y pautas protocolarias. Tampoco parecería “pegar una”, a juzgar por lo que dicen quienes deben informarnos: los Medios, que cualquier tropiezo lo magnifican y de los aciertos se desprende por el silencio de que no los hay. También el Presidente está lidiando con los jueces y magistrados vedettes; una moda que se está imponiendo, la de los administradores de justicia procurando trascendencia mediática. Y con congresistas de uno u otro bando que no atinan a la cordura. Tampoco olvidemos a los órganos de seguridad e inteligencia que quedan en entredicho al filtrar secretos pasando papelitos a la prensa y culpando a Putin de cualquier mal.

La economía anda, arrastrando al descomunal endeudamiento público, de la que no me aventuro a opinar, porque realmente no sé leer la cifra; pero anda y podríamos pensar que bien cuando miramos los inimaginables valores de Wall Street. Sin embargo, ya hay quienes, de los que apuestan por menos regulaciones gubernamentales que están alertando de otra bola de nieve de especuladores bursátiles y del sistema de “burbujas”: de que Tesla no parece ser lo que parecía; Uber es una fachada a punto de quiebra y Apple exhibe demasiado éxito para que no sea una bomba de tiempo. Mientras los precios de los hidrocarburos traen del narigón al planeta.

Así no coge este 4 de julio y aunque somos el ombligo del mundo hay otro mundo que también tiene sus confines y la jornada no les dice absolutamente nada. Pero eso será tema para otra oportunidad. Happy July fourth! Es hoy Mi manera de ver.

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