Conversos.

Recuerdo a un locutor de radio Martí, que creo que también era de apellido Martí. Lo recuerdo porque el se refería a los defenestrados «conversos» que luego «purificaban sus almas en las aguas santas del rio Jordan del estrecho de la Florida». Yo en un escurrimiento de conciencia decía, entre otras vainas que «…mi verdad no necesitó haberse caído del gajo o quedarse fuera de la piña ni sentir la necesidad de contarle a María Elvira los secretos del Poder…»

Seguramente son cosas dichas ante la repulsión de individuos sin una pizca de dignidad, sin un átomo de pudor. Ex ministros; ex viceministros; ex generales; ex altos oficiales, ex tipos duros de los cuerpos de Seguridad e incluso del primer anillo de protección a Fidel. Dando entrevista, escriendo libros y rajando sin el mas mínimo recato de los horrores de la  Revolución. Contando cuentos con las pautas de los misericordiosos que sin disimular las muecas de asco les han  «perdonado». Porque «Roma le paga a los traidores; pero los desprecia» (por cierto, no sé quién carajo lo dijo, pero vale). Y sí que les pagan: por ofrecer sus testimonios y aparecer en la televisión, y los embisten de «voces autorizadas» para hablar de los desmanes en la Isla. Sin vergüenza atienden cada pedido y mienten, exageran y tergiversan; no importa que muchos creamos poco ¡Total!, el mercado de la desinformación y el «bulin» mediático tiene muchos adictos a la «musica de oidos» ¡¿Y cuando tocan verdades?! Nada, el apóstata con habilidad histriónica eleva las cejas y aprieta la comisura de sus labios y apuesta por la conmoción indulgente: «Imagínate, que otra cosa podía hacer yo.» Balbucea con pesar bajando la mirada esperando la absolución. Que pueda demorar una eternidad de varios segundos o puede ser ya, pero llegará la absolución. Porque la encomienda no es que ellos le rindan cuenta a la ‘opinión pública” y demuestren su arrepentimiento; ellos son las estrellas del sainete, los testigos confiables y las fuentes de primera mano del inframundo del castrismo. Hoy tienen al dios y la fe que nunca habían procurado, hasta que un desastre natural o una mano mal intencionada «sacudió el gajo» y cayeron en las desgracias ¡Como puede serlo perder las prebendas!

Ahora, usted pueda que crea que estoy incursionando en un modalidas de «cacería de nazis» ¡Pero se equivoca! Es solamente una analogía para demostrar la veracidad del adagio de que en todas partes se cuecen haba: y es que desde ayer se viene hablando del asilo político ofrecido por el gobierno de Colombia y la posibilidad del ingreso a los Estados Unidos de la ex (y seguimos con «ex») fiscal venezolana Luisa Ortega Días que escapó de su país en compañía de su esposo, por cierto, un congresista chavista.

No creo que a quien le cuenten sea a María Elvira, pero tendrán que contarle a alguien  (los dos), pero sobre todo ella: que ahora asegura tener pruebas que involucran a medio mundo –obviamente a Maduro también- con los sobornos de «Odebecht»; el cartel de los soles y no sé cuantas cosas más. Vainas que sin dudas algunas se les habían “pasado” después de ¡Catorce años en el cargo! Nada, un caso más de la dignidad de un cargo en hombros de alguien sin dignidad, y se repite la historia. Al menos es Mi manera de ver.

 

2 Replies to “Conversos.”

  1. Me encanta la «manera de ver» del articulista y cómo escribe y comenta lo que ve.
    Me declaro fiel seguidora de sus palabras que, como cuerdas, me agarran y protegen de la desmemoria del exilio…

  2. Antier una periodista reportando para una cadena colombiana hablaba de trescientos mil, los millones de las obras adjudicadas a la constructora brasileña en Venezuela que aseguraba la ex-fiscal… ¿Desliz, pifia o un descuido de mala leche? Pero a alguien se le fue la mano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *