La Oposición y sus méritos

Desde que tengo uso de razón vengo oyendo de opositores ¡O no!, sería más tarde, porque en aquellos tiempos se les llamaba contrarrevolucionarios. Obvio por la contemporaneidad mía y la Revolución; pero ya mayor me encuentro también con disidentes, con “luchadores por la democracia” y algún que otro apelativo rimbombante que roza a la ridiculez.

Mis pareceres, nada pretenciosos y mucho menos si como la verdad del mundo se tratase constan de una franqueza rayana cuando me sostengo en que ningún Opositor me ha llenado el ojo y hasta me atrevo a afirmar que a pocos ¡Pero bueno, respondo por mí! También soy consciente del hecho de que no conozca a ninguno sea razón para que no existan (los buenos).

Cuando joven a cada rato discutía con Billy Santana y creo que disfrutábamos defendiendo posiciones; eran los tiempos de la perestroika y desde ya parecía que el mundo se acabaría. Un buen socito, honesto y tozudo. Un “hablador de mierda” para algunos, pero que los años lo han situado en su lugar: contestatario romántico y convencido, que vivió y murió con sus ideas, su puntos de vistas antagónicos. Y es lo más cerca que he conocido a esos héroes que nos venden la propaganda: la de hombres llenos de virtudes, altruistas que arriesgan sus vidas en aras de la libertad y la democracia. Billy nunca recibió ni un centavo por pensar como pensaba; Billy nunca cedió ni se quejó por las detenciones e interrogatorios que se les volvieron rutinarios; Billy terminó su marcada disidencia con un infarto al miocardio con apenas 32 años y no con un cuño en el pasaporte o una visa de refugiado político.

Sería fenomenal que hubiese un catalizador de honestidades ¡A ver qué pasa! Un algoritmo para calcular la sinceridad ¡A ver qué pasa! Una cámara al vacío que aislara al raciocinio de los intereses y al alma de las emociones ¡A ver qué pasa! Un anticuerpo contra la defensa a ultranza a los semejantes filiales de las conveniencias ¡A ver qué pasa! ¡Y qué pasaría!, si rompiésemos la cadena de la interrelación del hombre y las hombras –para que no me acusen de exclusión de géneros- con su medio y echásemos por la borda la certeza de que el individuo se debe a su entorno y a su tiempo: Posiblemente lograríamos a un ente de pureza química absoluta y seguramente se salvaría el mundo y los dos; tres; cinco dioses que nos consienten en nuestras bellacadas. La ética sería moral; el pragmatismo político una aberración y la diplomacia no precisamente hipócrita.

Toda esta bronca viene a colación porque a mediado de semana se apareció el «presidente» de Europa con el Premio Zajarov a la Oposición venezolana; una suerte de premio de consuelo. Tal como con los concursantes en la televisión que no ganan, pero reciben el aplauso conminado «del reconocimiento del público.» Mientras que por acá, los problemas de Venezuela quedaron eclipsados por los desastres naturales. Excepto uno que otro exabrupto de Trump, desde hacía un tiempito pa’ca no sabemos mucho de allá ¡Incluso!, en estos días que a la Oposición les han dado “sopa y seco” en las elecciones departamentales, cuando apenas ganaron cuatro o cinco gobernaciones.

Es cierto que tenemos otros frentes abiertos y el “huéleme la pestaña” que se armó con el chino de Corea mereció la atención; también es comprensible que la Prensa, Marcos Rubio y hasta la Kardashian no les quedara de otra, que ponerse a tono con las desgracias causadas por la naturaleza y que los «cien días de protestas» y la revuelta popular de Caracas terminara como el reality show cuando pierde audiencia y espectadores.

¡Y se aparece la Unión Europea ahora! En momentos cruciales, alguien se atrevería a decir que: “es un espaldarazo de la Comunidad europea al pueblo venezolano”. Pero es justo cuando la Oposición muestra su calaña y se hacen públicas las desavenencias entre sus líderes. Capriles, quien parece honesto, tenaz y valientes; pero poco  carismático, se  ha levantado de la Mesa de Unidad Democrática. Cuando las advertencias de los “yo lo dije” que fueron desoídas culpan a unos y otros del fiasco electoral que les abrió las patas a la mesa ¡Se aparece Zajarov!

Absurdamente enaltecen al Leopoldo López en las inhumanas condiciones de confinamiento, “enfermo y con la moral en alto» posando con un camiseta impecablemente blanca, mostrando moyeros o en su última versión, ya con asesoría de imagen; con la misma  impronta de playboy, pero con barba y la mirada perdida en el infinito. Soslayan el capítulo del maletín con muchísimo dinero de la linda esposa del Leopoldo. Es verdad que la inflación en Venezuela necesita un nuevo concepto financiero que la clasifique; pero para mucho dinero tenía que ser mucho. La amante itinerante que recorrió medio mundo recabando solidaridad por amor y democracia, ese desliz dejó un mal sabor de boca que le causó mucho daño a su credibilidad.

Tampoco tuvieron en cuenta los patrocinadores del premio, qué por la puja entre la extinta Asamblea y la Constituyente hay más algarabía en Miami y en la pila de comisiones y organizaciones hemisféricas en Washington que en la propia Caracas y que  cada día recalan en la Capital del sol muchísimos personajes a aprender a “vivir del cuento” ¡Que en eso nosotros damos cátedra!

Entonces quisiera que existiese todo eso que creo que sería fenomenal; porque si no hubiese propósitos mezquinos, posturas inmorales e intereses convenientes ¿Habría tales premios? Y nosotros, por experiencia sabemos de la pata de la que cojean los opositores y la Oposición, porque Cuba fue la que inició con esa vaina: con el rancio Exilio que ha lucrado con la causa sin el más mínimo sonrojo. El de mucha gente que muy poco hicieron y devenida en cofradía mitómana; de fuego cruzado de hazañas de lucha contadas bajo la premisa de “yo te creo sí tú me crees” y quien rige la pauta de las relaciones con Cuba.

Puntualmente me vienen a la mente el viejo Diaz-Balart; que respecto a Fidel un día de impensado futuro dijo “que reviente” y recaló en el sur de la Florida a esperar que los americanos arreglaran aquello para regresar a su curul y sus huesos reposan en los Everglades; o el poeta parapléjico Valladares que luchó y luchó… hasta cruzar el charco y que nadie como el presidente Mitterrand lo caló con tanta profundidad: “el hombre no era poeta, el poeta no era paralitico y el cubano hoy es americano”. Fariñas y sus huelgas de hambre con menos rigor que el ayuno del ramadán y con terapias reconstituyentes en el extranjero mientras recoge sus premios, entre ellos el Zajarov, creo. También está el capítulo de Elías Biscet que embelesa al Nuevo Herald, pero que en La Habana no reúne ni para a un team de pelota. También unos cuantos hijos de papases: cómo Vladimiro Roca, vástago de camaján que le enseño los trucos o al Almeida jr. Y es penoso, pero en el inventario de opositores no puede faltar la negra de las Damas de blanco ¡Qué poco favor le hace a la causa! También unos cuantos que colgaron los tenis cuando lograron irse pa’l carajo.

Hace un tiempo atrás, justamente decía que; cuando la oposición venezolana adoptó el  método de lucha cubano de “el inventario de carestías” y que para ilustrar su extrema penuria, se recurrió a la falta de papel higiénico; alertaba de que Patria era más que limpiarse el culo y por esa vía no se llegaba a ningún lugar. Y los hechos lo están corroborando. No sé allá, seguramente a Bolívar; pero entre nosotros es sintomático en quienes pretenden santificar sus luchas, recurra al Ideario martiano, obviando la esencia de Martí, donde todo versa sobre la honorabilidad y el pundonor.

Parece que por cosas así son mis anhelos, mi sueño de que existiese la tecnología o las herramientas para llegar a los sentimientos nobles del individuo ¿Entelequia?, sí; pero al menos de manera instintiva se logra. Y la prueba de ello es que a pesar de la propaganda, de los méritos sobredimensionados y todo tipo de manipulaciones, esos “héroes” no conminan, sus “nobles” causas no convocan ni sus discursos aglutinan. Por más premios, reconocimientos, CNN y asesores de maquillaje, ninguno logra calar en el pueblo. Eso es olfato o desidia de la gente común, de los jodidos entre gobiernos desastrosos y las escaramuzas de los oportunistas. Al menos es Mi manera de ver.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *