Meras apariencias.

Leyendo sobre Fidelito, Fidel jr. o Fidel… Balart. No me queda de otra que reflexionar sobre su vida de enclaustros, anonimatos y al parecer: perenne soledad. Despechos, rencores políticos y odios acérrimos le marcaron la infancia y adolescencia. Debió ser horrible preguntar por papá y tentar a los improperios de las viles. Seguro estoy que fue cualquier bellacada infantil, la excusa para culparle de su casta como reproche. Razones de Estado le truncaron la juventud de quien podía disfrutar de mucho; pero sólo. Debió sentirse malnacido por no contarle la verdad a los pocos que les brindaron el cariño, la alineación y la complicidad que sólo se da entre amigos y que cómo contaba un día: del enfado y la decepción de «panas» que muchos años después supieron su verdadera identidad. Se dice que su tío Raúl lo arropó; pero que no les fueron fáciles las relaciones con los primos Espín. Como tampoco la que debió ser natural y cercana relación con el resto de los hermanos; quienes crecían entre frutales, bunker(s) y juguetes sofisticados en los dominios de Punto Cero. Fidelito padeció de la indiferencia crónica de su padre y de las intrigas (por qué no) de su madrastra que apostaría en la futura posible línea de sucesión (supongo).

Ya hombre y «estudiao» creyó que podría hacer algo por Cuba y realizarse profesionalmente cuando alguien vio la factibilidad del desarrollo de la energía atómica en Cuba, aunque no creo que lo de la central nuclear de Jaragua fuese su idea; sobre todo: conociendo como conocimos al viejo Fidel (al hijoeputa). Y es que al joven científico se le puede cuestionar lo de joven; que para la época ya seria un hombre hecho y derecho y lo de científico; que más allá de sus ganados pergaminos: no creo que hayan sido cuantificables sus aportes al conocimiento y la práctica para tales avales. Pero jamás culparlo del despilfarro y la pérdida de miles y miles de millones en moneda dura y no llegar a nada ¡Bueno sí! En fin de cuentas se erigió un monumento, un “Taj Majal” del despilfarro cubano. Porque el proyecto tuvo la dirección «certera» del Comandante y la impronta del fracaso; como si intencionadamente no procurase desentonar con todo emprendimiento en la etapa revolucionaria. Y terminó en meras ruinas de acero y hormigón de seis metros de grosor y otros culpables.

Mientras Fidel (el hijoeputa) procuraba mantener escondida y alejada la guarida de su camada al cuidado de una madre. Consciente el jerarca de que sería odiado y despreciado, procuró mantener a salvo a sus vástagos (que es meritorio) hasta que se reveló el secreto de su existencia. Pareciese que intencionadamente los preparó para que no sirvieran pa’un carajo; holgazanes y fatuos que no constituyesen amenaza de “continuidad”. Sin embargo, aquel chico que regresó desde México enfundado de “verde olivo” a los bien temprano ‘60s, siempre tendría de nodriza a escoltas y guardaespaldas. Incluso hasta sus últimos días, cuando ya alejada la sospecha de que el primogénito figurara como un objetivo de la contrarrevolución, seguiría dentro de un esquema de seguridad.

Yo en una de mis tesis viscerales decía que en Cuba se planteaba de una solución como la de los bolcheviques con los Romanov. Hoy haciendo revisión de tal teoría, a éste -a Fidelito- lo hubiese dejado fuera ¡Total si su propio padre lo había apartado de camino! y no vaciló en enlodarlo. Que, dicho sea de paso, tampoco lo hacia muy bien que digamos; pero hubo una marcada diferencia entre responsabilidad y culpa. Y todo fue el cumulo de frustraciones, sentimientos encontrados, por qué no, de vergüenza ajena: la realidad de Cuba, el desastre criminal al que se ha llevado al país en todos y todos los aspectos, es responsabilidad absoluta y total de su padre y tal vez no le sedujo el experimento vergonzoso de otros hijos de “líderes históricos” que hoy, allende los mares se ganan la vida como “voces autorizados” en los chanchullos en el subsuelo del poder… y no encontró otra salida que saltar al vacío.

No tengo claro el por qué; pero me conmovió el hecho ¡Y como era de suponer!, también he visto rostros felices en las redes por el mismo evento y a algunos temeroso del Creador que no se alegran del mal de nadie, sin embargo, no disimulan sus “peros” mientras aluden al parentesco. Tal vez mi conmoción venga de la vulnerabilidad de un sujeto con muchos problemas comunes resueltos por decretos en una vida privilegiada y del hecho de que nunca encontrara la paz o de su suerte en apariencias, de meras apariencias y que ya no se la envidio. Al menos es Mi manera de ver.

 

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