La OEA, dictaduras y la OEA (final)

Este mundo que llegó a ser unipolar y resultó “más peor en todavía”, está saturado de organismos multilaterales, de bloques y de comisiones. Todas plegadas a los intereses de las potencias occidentales; meros “afluentes” de los Estados Unidos y sus coristas en los foros internacionales. Y la OEA no sería la excepción a la regla; creado como un instrumento de administración del “patio trasero” que, sintetiza la Doctrina Monroe de “América para los americanos” y donde: América es América y americanos, Estados Unidos; fue concebida como un mero “comité de aplausos” y por lo tanto: sus actuaciones, sus condenas y sus algarabías, sólo serán convocadas por los Estados Unidos y canalizadas a través de su jefe inmediato superior: el sub-secretario de Estado que atiende los asuntos interamericanos.

Las dictaduras militares en Latinoamérica y el Caribe han sido los arfiles de los intereses económicos norteamericanos. La diplomacia yanqui de las cañoneras: petulante y de rancia moralidad, se distrae cuando, uno de estos “hombres fuertes” les garantiza a las transnacionales, el escenario propicio para sus inversiones. Cuando en “Mi manera de ver” miraba a las causas del triunfo de la Revolución; hablaba de ese escenario también en Cuba: de las “cuban companies”; de las “milk and sugar”; etc. Ñoñas y malcriadas por saberse intocables, establecían sus reglas del juego. Y esas reglas incluía: el Orden y la “constitucionalidad” para el buen desarrollo de la libre empresa. Aunque para lograr o mantener ese ambiente propicio se llegase, hasta a la represión sangrienta, la ocupación militar o al derrocamiento de gobiernos electos, esgrimiendo la excusa del “comunismo” cuando toman partido a favor de sus respectivos países y entran conflictos con sus intereses. De ahí, la cualidad de celadores de esos escenarios que han tenido los gobiernos y legisladores de los Estados Unidos; a donde se llega con el financiamiento de la empresa privada y donde se apela al patriotismo, porque: cuando defienden al capital norteamericano, defienden a los intereses de Norteamérica. Por lo que: cualquier método, cualquier exceso o cualquiera de las barbaridades cometidas en el hemisferio con esos fines, han sido aceptadas o toleradas, hasta cuando han sido necesarias o se tornasen contraproducentes.

Por tanto, no debe de extrañarnos que, en esa larga lista de dictadores y dictaduras no se haya hecho oír la voz de la OEA ni se haya recurrido a la Carta Democrática, hasta tanto, que Estados Unidos lo haya señalado con el dedo. Y ese ha sido el papel de marioneta fundacional de la Organización; a pesar de que las faltas de libertades y los derechos castrados, son de las más horribles experiencias sufridas por nuestros pueblos. Sin embargo, se han apelados “a los motivos” que propiciaron las asonadas militares a la hora de las justificaciones. Y de ello, a que nos resulte asqueroso de que se anden con paños tibios o el descarado apoyo logístico, político o militar a unos; mientras penden: la condena; la asfixia económica y la agresión, sobre otros. Cuando todos, absolutamente en todos los casos, son aborrecibles en su esencia.

Ahora tienen a Venezuela entre ceja y ceja, la tildan de dictadura y pintan un cuadro horrible; seguramente más horrible de los que es; porque no les avergüenza, recurrir en la infamia. Y para ello, siempre se prestan algunos, como: el llamado Grupo de Lima; una sucursal de la OEA; un lobby anti Venezuela creado por la falta de consenso en toda la Organización sobre las presiones y aislamiento al gobierno de Maduro, que promete vetar su presencia en la próxima cita y rechazan de hecho, las pretendidas elecciones para éste 2018. Incluso, de escalar el conflicto con las declaraciones de la canciller peruana Cayetana Aljovín, de que la presencia del presidente venezolano en la Cumbre de las Américas de este año en Lima: “no será bienvenida”. Sin dudas, de que el empeño democratizador y constitucionalista del presidente Kuczynski, es una cortina de humo; luego del trueque de su cargo por el indulto al exmandatario Fujimori; un descarado acuerdo con la bancada opositara fujimorista para evitar su destitución por corrupción y otros delitos morales. Pero también tenemos, por otro lado, a Luis Almagro, que ocupa la jefatura de la OEA, como secretario general. Y llama a atención que dicho individuo, que fuera canciller de Uruguay -un país que se mantiene al margen del Grupo- y proveniente de las filas del Frente Amplio; un partido definido de Izquierda, asuma tal posición. Ante tal radical e intempestivo cambio ideológico, el propio ex presidente Mujica -admirado y respetado por propios y extraños- le dijo, a través del diario El Universal: “Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible…” Y no le falta razón al exmandatario. Almagro que cada vez arremete con mayor agresividad y beligerancia contra Maduro y que pareciese que es una cuestión personal; lo que está revelando de verdad: es un sonado oportunismo político, en una desenfrenada carrera por méritos. Decidido, a no dejar frente desatendido, también se le visto en estos días, ensalzándose con lo “más representativo” del Exilio cubano en Miami, con la cuestión de la sucesión de Raúl en Cuba… No quiero ser “malpensao”, que por naturaleza lo soy; pero, deduzco sus intenciones, de convertir el foro hemisférico en un tribunal de cuentas, les darán avales para un futuro no lejano y que sus esfuerzos prodemocráticos -y que él sabe que ese no es la forma- le allanan el camino a la secretaría general de las Naciones Unidas, con el taco de ojo que le está dando a los americanos; que en difinitiva, son los que: quitan y ponen. Pero no quiero pensar mal..

¿Cuantos dictadores pueden faltarme en esa lista?, no lo sé; pero es suficiente para demostrar la hipocresía, el doble rasero y la moralidad parcializada, que resulta inmoral también ¿Que pretensiones de mundos mejores se pueden tener?, cuando: unos “sí” y otros “no”. Cuando la diferencia entre esos “depredadores” radica, en la bendición del Tío Sam, por la coyuntura o el provecho político. Cuando, al final, no son otra cosa: que el beneplácito de la inmoralidad con todo lo consustancial y que termina engordando a la infamia y apabullando la equidad. Porque jamás habrá: Fideles o Maduros malos ni Videlas o Trujillos buenos. Al menos es Mi manera de ver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero hoy, mirando a nuestro entorno; me encuentro con una Organización con más beligerancia que foro.

 

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